La música utiliza los sonidos para llegar al alma de las personas, el teatro emplea el arte de la actuación para conmover o hacer reír al espectador, y la literatura utiliza la palabra para comunicar, bien sea en su modo hablado o en su modo escrito.

Hay conceptualizaciones que llegan a negar que la palabra hablada forma parte de la literatura, sin embargo, en esta publicación nos sumamos a los que reconocen la existencia de la literatura también en un canto, un cuento narrado, una poesía improvisada o un discurso que no ha sido leído.

Curiosidadebooks-683901_960_720s sobre el libro

Siglos atrás las
ideas y los saberes eran transmitidos de forma oral y así se preservó de generación en generación. La aparición del libro escrito no permitió de manera automática que se democratizara la lectura, ya que para la realización de un libro era necesaria la contratación de un escribano que se diera a la tarea de copiar a mano cada ejemplar, lo que llevaba mucho tiempo y además volvió muy costoso cada libro.

Luego de la aparición de la imprenta se logró copiar libros de una manera más rápida, pasando a convertirse incluso en un “arma” utilizada en caso de guerras. En el caso de nuestra región, destaca la imprenta traída a suelo venezolano por Francisco de Miranda en el año 1806 cuando aparte de armas, soldados, municiones y cañones, traía consigo una pequeña imprenta para ayudar a divulgar las ideas de libertad en toda América.

Sin embargo, la invención de la imprenta tampoco acercó al pueblo a la literatura escrita, ya que los libros eran realizados para una élite privilegiada. Existían incluso prohibiciones legales para quienes osaran tener libros sin la autorización necesaria por parte de la iglesia, y así como hoy en día hace falta una licencia de conducir para manejar coches, en la época independentista se requería tener el permiso correspondiente para la lectura de los libros.

Hoy, esas limitaciones quedaron atrás y tenemos la libertad de leer siempre y leer lo que queramos.